miércoles, 14 de marzo de 2012

"Receta para ser un buen maestro/a"


Antes de realizar nuestra creación ‘’el buen docente’’ debemos tener muy claro cuáles son los ingredientes necesarios:

  - Vocación y Profesionalidad.
     -Afectividad.
     -Creatividad e Innovación.
     -Habilidades comunicativas.
     -Paciencia y Respeto
     -Plasticidad.
     -Atender los intereses de las niñas y los niños.


Comenzaremos mezclando la vocación y la profesionalidad en un recipiente.
Un maestro de Educación Infantil debe tener ganas de trabajar con niños y niñas, pues a ello dedicará la mayor parte de su vida. Pero como con la vocación no es suficiente le añadiremos profesionalidad, pues un buen maestro ha de estar cualificado para desempeñar su trabajo, además nunca debe dejar de formarse, puesto que al igual que los tiempos cambian las maneras de educar también cambian.                                                                   
Una vez hecha la mezcla, añadiremos varias cucharadas de plasticidad para que nuestro docente, como señalamos antes, tenga capacidad para adaptarse a distintas situaciones y circunstancias.                                                               
Tampoco podemos olvidar tener en cuenta los intereses de las niñas y los niños. El docente debe enseñar aquello que es de interés para los más pequeños, contribuyendo así a crear un aprendizaje más significativo.                                           
Batiremos hasta conseguir una masa sólida.
En nuestra receta no puede faltar la afectividad; que estará compuesta de cariño y amor hacia los más pequeños. Siempre hemos oído eso de que ‘’hay que separar lo personal de lo profesional’’ pero al trabajar con pequeñas criaturitas es inevitable establecer vínculos afectivos. Estos vínculos proporcionaran seguridad, comodidad y una autoestima más positiva a los alumnos y alumnas.

Hornearemos la mezcla a 250º, mientras en otro recipiente vertimos varios sobres de paciencia y respeto.
Paciencia, para saber ‘’llevar’’ una clase de infantil; paciencia para respetar los ritmos de aprendizaje; paciencia para mantener relaciones con las familias… y respeto a la diversidad del alumnado y sus familias. Dejaremos derretir junto al fuego esta mezcla y luego la extenderemos uniformemente sobre la masa conseguida anteriormente.
A continuación, añadiremos las habilidades comunicativas, muy importantes también para
dar sabor a nuestra receta.                                                                                                         
Un buen docente debe tener habilidades comunicativas que le permitan expresarse claramente y de forma que los demás, en este caso, los más pequeños entiendan que quiere decir en cada momento. Igual de importante es, el saber escuchar. Las maestras y los maestros deben comprender lo que sus alumnos y alumnas expresan a través de palabras y gestos.

Para finalizar, llegó el momento de dar color a nuestra creación. Para ello utilizaremos la creatividad y la innovación.                                                                                                                   
Los maestros no deben conformarse jamás con lo que ya saben. Deben hacer preguntas, investigar, plantear hipótesis y tomar decisiones relacionadas con nuevas posibilidades de trabajo, para ello, es relevante usar la imaginación y no dejar de soñar.


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